Blog
Limpiar las orejas de tu perro: cuándo ayuda, cuándo daña, y el olor que significa veterinario

Limpiar las orejas de tu perro: cuándo ayuda, cuándo daña, y el olor que significa veterinario

Las orejas de un perro sano se limpian solas en su mayoría, y el impulso de hurgarlas con regularidad hace más daño que bien. La habilidad útil es conocer la diferencia entre algo de cera normal y el comienzo de una infección — y no coger nunca un bastoncillo.

Las orejas del perro son autolimpiantes por diseño, y una sana no necesita de ti más que la mirada ocasional. La limpieza excesiva es un problema real: despoja a la oreja de su equilibrio natural, irrita el revestimiento, y puede iniciar la misma inflamación que pretendía prevenir. Así que el objetivo aquí no es una rutina — es saber cuándo una oreja necesita atención de verdad, hacerlo bien en esas ocasiones, y reconocer el punto en que la tarea deja de ser tuya y pasa a ser del veterinario.

Cuándo una oreja necesita limpieza — y cuándo no

Deja en paz una oreja limpia, sana y sin olor. Limpia una cuando ves acumulación de cera o de suciedad ligera, tras un baño o un chapuzón si entró agua, o cuando tu veterinario te lo ha dicho como parte del manejo de un problema conocido. Esa es toda la lista. Un olor tenue, ligeramente ceroso, es normal; una raza de orejas caídas o peludas y los perros que nadan hay que mirarlos más a menudo simplemente porque sus orejas retienen humedad y calor, que es lo que le gusta a los problemas.

Cómo hacerlo sin causar daño

Usa un limpiador de oídos para perros de verdad, del veterinario o la tienda, a temperatura ambiente, y nunca un bastoncillo — los bastoncillos empujan la suciedad hacia el tímpano y son una causa común de lesión. Llena el conducto auditivo con el limpiador, luego masajea la base de la oreja unos segundos; oirás un chapoteo al aflojarse la suciedad. Deja que el perro sacuda la cabeza, que hace la mayor parte del trabajo de subir la porquería, y luego limpia lo que alcances con un algodón o una gasa envuelta al dedo. No empujes dentro del conducto — limpias solo hasta donde llega un dedo, y la oreja sube el resto sola. El agua sola es una mala elección porque se queda en el conducto y lo mantiene húmedo, que es lo contrario de lo que quieres.

Las señales que significan infección, no limpieza

Algunas cosas no son tarea de limpieza y empeoran si se tratan como tal. Un olor fuerte o a levadura, una secreción marrón, amarilla o sanguinolenta, enrojecimiento o hinchazón dentro de la oreja, calor, o un perro que gime cuando le tocas la oreja apuntan todos a infección. También el sacudir la cabeza de forma persistente, rascarse la oreja, ladear la cabeza a un lado o frotar la oreja por el suelo. Una infección de oído necesita al veterinario, porque necesita el medicamento correcto para la causa correcta, y limpiar en casa una oreja infectada y dolorida solo hace daño al perro y retrasa el tratamiento que de verdad lo arreglaría.

Las infecciones recurrentes son su propia señal. Una oreja que sigue brotando suele estar impulsada por algo por debajo — comúnmente una alergia — y perseguir cada brote con una limpieza nunca se adelanta. Ese patrón merece plantearse al veterinario como un problema en sí mismo en vez de una racha de mala suerte, y a menudo se remonta al mismo picor alérgico detrás de mucho problema de piel y de patas.

El picor más amplio

Las orejas rara vez se portan mal aisladas. Un perro que además se lame las patas, se rasca o se frota la cara suele estar mostrando una alergia en varios sitios a la vez, y tratar solo la oreja no la asentará. Si el problema de oído viaja con un picor más amplio, esa es una conversación de perro entero con el veterinario en vez de una tarea de aseo — y va junto al resto del cuidado rutinario de un perro en vez de como faena aparte.

¿Con qué frecuencia debo limpiar las orejas de mi perro?

Solo cuando lo necesiten — cuando ves cera o suciedad, tras nadar o un baño, o cuando el veterinario lo aconseja para un problema conocido. Una oreja limpia, sana y sin olor debe dejarse en paz, porque la limpieza excesiva la irrita y puede iniciar una infección.

¿Puedo usar bastoncillos para limpiar las orejas de mi perro?

No. Los bastoncillos empujan la suciedad hacia el tímpano y son una causa común de lesión. Usa un limpiador de oídos de verdad, masajea la base de la oreja, deja que el perro sacuda, y luego limpia solo hasta donde llega un dedo con un algodón o gasa.

¿Cómo se ve una infección de oído en un perro?

Un olor fuerte o a levadura, secreción marrón, amarilla o sanguinolenta, enrojecimiento, hinchazón o calor dentro de la oreja, y dolor al tocarla. El sacudir la cabeza de forma persistente, rascarse, ladear la cabeza o frotar la oreja por el suelo apuntan igual. Necesita al veterinario, no limpieza.

¿Por qué mi perro coge infecciones de oído una y otra vez?

Las infecciones recurrentes suelen estar impulsadas por algo por debajo, comúnmente una alergia, y limpiar cada brote nunca se adelanta a la causa. Un perro que además se lame las patas o se rasca suele mostrar una alergia en varios sitios — plantéaselo al veterinario como un problema en sí.

¿Debo limpiar las orejas de mi perro con agua?

El agua sola es una mala elección, porque se queda en el conducto y lo mantiene húmedo, lo que favorece la infección. Usa un limpiador de oídos para perros de verdad, hecho para deshacer la cera y ayudar a que la oreja se seque, y sécale la oreja después.